MITOLOGÍA GRIEGA Y LOS DIOSES DEL OLIMPO: ZEUS, HERA,
AFRODITA
By Fatima Macas
By Fatima Macas
¿QUE ES LA MITOLOGÍA GRIEGA?
LA MITOLOGÍA GRIEGA Y SUS PRINCIPALES DIOSES

Representación de Zeus y Hera
DIOSES MAYORES: Entre Tesalia y Macedonia, en la parte más
árida de Grecia, la erguida silueta del monte Olimpo se levanta en una sucesión
de contrafuertes rocosos. Su cumbre, coronada de centelleantes nieves eternas,
parece elevarse fantásticamente hasta el cielo.
Sobre esta montaña magnífica e imponente se erguía el “Palacio del Rey
del Cielo y de la Tierra”: Zeus (Júpiter). Los acentos de su cólera resonaban
estruendosamente y repercutían con violencia entre las paredes de los abismos
rocosos. Encima de su cabeza, en los blancos vapores de las nubes, un águila,
símbolo de su poderío, volaba sin cesar.
Y sin embargo, mucho antes de que se extendiera sobre el mundo el reino
de Zeus y de que se levantara en la cumbre del Olimpo su mansión inaccesible
para los mortales, con sus torres y sus murallas doradas, otros dios gobernaba
seres y cosas. Era Cronos, el inexorable dios del Tiempo, a quien los romanos
identificaron con Saturno. Cronos, hijo de Urano (el Cielo), sabía que el
Destino lo había condenado a ser destronado por uno de sus hijos varones.
Por esta razón se apresuraba a devorar a todos los hijos de sexo
masculino que tenía con su esposa Rea. Ésta, cansada de verlos desaparecer uno
tras otro en el estómago paterno, tuvo un día la idea de reemplazar al hijo que
acababa de nacer, con un trozo de roca cuidadosamente envuelto en primorosos
pañales. Cronos cayó en el engaño y Zeus pudo salvarse.
El niño fue criado secretamente sobre el monte Ida en la isla de Creta
por coribantes y ninfas, y alimentado con leche de la cabra Amaltea (uno de sus
cuernos rotos se transformó después en el “Cuerno de la Abundancia”). Para que
Cronos no oyera llorar a su fatal heredero, los coribantes hacían gran alboroto
alrededor de su cuna golpeando los escudos con los sables.
Zeus, ya mayor de edad, empezó por liberar a su padre cautivo de los
titanes y después lo desterró del Olimpo.

Destronado, Cronos huyó, encontrando asilo en el país latino donde
reinaba Juno. El tiempo en que Cronos vivió en Italia se llamó la Edad de Oro.
Para defender el Olimpo, Zeus tuvo que sostener terribles combates. Según la
leyenda, los gigantes habían sobrepuesto montañas —Pelión y Osa— una encima de
otra, formando una escalera para asaltarlo. Mas fueron rechazados por Zeus que
se valió de su arma irresistible: el rayo. Mientras tanto, el crimen empezaba a
aparecer sobre la tierra, y Zeus se vio obligado a castigarlo en la persona de
Licaón, rey de Arcadia. Ese príncipe cruel mataba a todos los extranjeros que
se aventuraban en sus Estados.
Zeus se presentó en su reino pidiendo hospitalidad, y Licaón, como
desafiando al poder supremo, le hizo servir en la comida carne de esclavo.
Indignado, Zeus redujo a cenizas la mansión del perverso rey y lo transformó en
lobo. Pero el dios todopoderoso, que con sólo fruncir el ceño hacía temblar el
Universo, tenía que rendir cuentas al Destino (Fátum). A éste se lo
representaba con el globo terrestre bajo sus pies y tenía en sus manos la urna
que encierra el futuro y la suerte de dioses y de mortales. Fue, pues, el
Destino quien dispuso la boda de Zeus con Hera (Juno), diosa vengativa, con
rostro de blancura deslumbrante, protectora de hogares y familias, mujer de
compañía agradable pero de carácter irascible, y extremadamente celosa.
Zeus, el diseño del rayo, gobernaba el Universo. Cerca de él estaba Hera
(Juno), su esposa, madre de Helaistos (Vulcano) – El Olimpo, era la más alta
montaña griega, era la residencia de los dioses. Cronos (Saturno), dios del
Tiempo, era hilo de Urano y padre de Zeus (Júpiter). Su esposa, Rea, que los
romanos llamaron Cibeles, era la diosa de la Tierra. Palas Atenea
(Minerva) era la diosa de la Sabiduría y de la Guerra. En el centro de su
escudo estaba
la cabeza de la Medusa que transformaba en piedra a aque7los que la miraban. El
“Carro del Sol” de Apolo (Febo) iba de un punto a otro del Cielo. Según cuenta
la leyenda, sólo este dios era capaz de conducirlo.
De la unión de Zeus con Hera nació un hijo cuya fealdad produjo la
indignación materna. Asiéndolo por un pie, Hera lo arrojó desde lo alto del Olimpo
hasta la isla de Lemnos. Esa tremenda caída provocó al pobre Hefaistos
(Vulcano) una cojera eterna.
Arrojado de la comunidad de los dioses se hizo herrero, estableciéndose
en las islas Lípari y bajo el volcán Etna, en el centro de Sicilia. El fuego que
brota de esa montaña es el de la fragua de Hefaistos, a quien Zeus encargó
forjar el rayo. Los compañeros de Hefaistos son los Cíclopes. Zeus pidió
también a Hefaistos la edificación de la morada olímpica y por recompensa le
concedió la mano de la más bella de todas las diosas: Afrodita (Venus).
La flamante pareja presentaba un singular contraste: el marido no podía
embellecer y la mujer no podía afearse. Por eso vivían separados y era muy
difícil encontrarlos’ juntos. De todos los dioses el más hermoso era, sin duda
alguna, Apolo (Febo). Hijo de Zeus y de Latona, había nacido, lo mismo
que su hermana Diana, en la isla de Delos. Pero Diana había quedado aprisionada
en las orillas con cadenas de plata. Desde su niñez, Apolo había mostrado su
fuerza extraordinaria estrangulando con sus manos a la enorme serpiente Pitón;
que se había arrastrado hasta su cuna.
Mas adelante, para vengar a su hijo Asclepios (Esculapio), fulminado por
Zeus, Apolo mató a los Cíclopes forjadores del rayo. A su vez, en castigo, el
padre de los dioses lo desterra, encargándole el cuidado de los rebaños de
Admeto, esposo de Alcestes. Tiempo después, Apolo, en compañía de Poseidón
(Neptuno), exilado como él, entró al servicio de Laome. donde para quien
edificó las murallas de Troya. Al fin fue llamado al Cielo por su padre, quien
le confió el Carro del Sol.
Desde ese día se lo pudo ver, con su cabellera de oro al viento,
surcando el cielo de oriente a occidente en su carro arrastrado por briosos
caballos. Las Horas lo acompañaban formando una comitiva rumbosa. Gustaba
Apolo descansar sobre el Parnaso acompañado por las nueve Musas.
Afrodita (Venus) nació de la espuma del mar. Era la diosa de la Belleza
y del Amor. Se casó con Hefaistos, el más feo de los dioses.

Hefaistos (Vulcano) forjaba el rayo en compañía de los Cíclopes. Algunos
ubicaban su fragua debajo del volcán
En cuanto a Hermes (Mercurio), aparecía siempre en lugares diferentes
del Universo. Era el mensajero alado de los dioses. Se lo representa con
sombrero de viaje, un bastón alado en las manos (el caduceo, alrededor del cual
se enroscan dos serpientes) y alas en los pies.
Artemisa (Diana), hermana de Apolo, era la pálida y fría diosa lunar de
los bosques. Su mayor placer era la caza, estaba siempre acompañada por una comitiva
de ninfas, y perseguía incesantemente ciervos, lobos, jabalíes.
Palas Atenea (Minerva) era a la vez diosa de la Guerra y diosa de la
Sabiduría. Su nacimiento se produjo en circunstancias extrañas. El padre de los
dioses despertó un día con violentos dolores de cabeza, que le arrancaban
gritos de dolor. Tomó todos los remedios de los cuales podían disponer entonces
los dioses. Más todo fue en vano. Decidió, pues, ir hasta la fragua de
Hefaistos y le exigió que le partiera el cráneo con un hacha.
Hízolo Hefaistos, obediente al pedido paterno, y cuál no sería la
sorpresa general al ver surgir de la cabeza divina una maravillosa criatura,
cuyos primeros actos no fueron los gritos clásicos de los recién nacidos, ni el
pedir vino como Gargantúa, sino que empezó a discutir problemas filosóficos con
las otras divinidades que habían asistido a ese fantástico nacimiento. Después
del hachazo, el cráneo paterno se cerró como por arte de magia…
Sobre los mares reinaba Poseidón (Neptuno). Había luchado con Palas
Atenea para dar su nombre a Atenas. Vencido por la diosa quiso vengarse
noblemente con una acción brillante y creó el caballo. Se representa a Neptuno
blandiendo un tridente con el cual podía, a su antojo, desencadenar las
tempestades.
En la guerra de Troya, el rey del mar estaba a favor de los griegos,
pero más tarde se enemistó con Ulises que había matado a su hijo Polifemo.
DIOSES MENORES
Al igual que los dioses mayores aceptados por todos los
hombres, aparecían junto a estas divinidades menores cuyo culto poseía menor
extensión. Entre estas divinidades podemos encontrar a los siguientes:
Hestía: o Vesta para los romanos. Es la diosa del
hogar, permaneces virgen, protectora de la familia, se identifica con el fuego
hogareño.
Hécate: es la diosa de las encrucijadas y los caminos,
asociada a la luna y al mundo tenebroso de las sombras y los muertos.
Helios: es el Sol. Su culto está poco extendido solapado
por el culto al dios Febo.
Selene: es la Luna. Su persona esa absorbida por el culto
a la diosa Artemisa.
Pan: hijo de Hermes, dios de los espacios
agrestes, al margen de la civilización. Tiene cuerpo y patas de macho cabrío.
Hades: o Plutón para los romanos. Dios de los
infiernos, su reino es el de los muertos, su ámbito subterráneo de las sombras.
Considerado como un juez inflexible.
Ilitía: es la diosa del nacimiento, acude en ayuda de las
jóvenes parturientas.
También había divinidades menores que se representaban en
grupos de mayor o menor extensión: a veces en tríos como las Moiras (o Parcas),
las Carites (o Gracias), las Gorgona o las Horas. Las Musas eran 9. Las Linfas
son incontables, al igual que los Sátiros, Titanes o Gigantes.
Moiras: son las diosas del nacimiento humano y del destino.
La primera es la que hila el hilo de la vida, la segunda hace con él el ovillo
y la tercera es la que lo corta inesperadamente cuando quiere.
Gracias: son las diosas de la belleza, del encanto y de la
alegría.
Horas: son los genios de la vegetación que correspondían
a los tres momentos del desarrollo de las plantas (nacimiento, crecimiento y
fructificación).
Musas: son las diosas del canto, de la poesía, las artes
y las ciencias.
Las injerencias de los dioses en las hazañas de los héroes –Hércules,
Aquilea, Eneas, Perseo, etc.- inspiraron numerosas narraciones,cuyo
conjunto forma la mitología. Los mitos son muy variados y ejemplifican la
maldad, las calamidades, el castigo, el heroísmo, la fortuna, etc.
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